Economía

TUNEL SIN FIN / RATAZZI DICE QUE LAS INVERSIONES LLEGARAN EN 3 O 4 AÑOS

El empresario tiene una mirada optimista sobre el futuro de la economía. Pero se queja por el impacto nocivo de las tasas de interés muy altas y advierte sobre los riesgos de dejar atrasar el tipo de cambio.

Pregunta: Todos los analistas dicen que estamos pasando el momento más difícil de la crisis. ¿Usted comparte esa visión?

Cristiano Rattazzi: Creo que vamos hacia un ordenamiento. El hecho de haber frenado el “carry trade”, la tendencia de que esté bajando la tasa de interés y que el dólar vuelva a $36,5 y no esté pegando contra $35,6, está bien. Yo hubiese puesto, desde el comienzo, la banda entre $36 y $42 y hoy estaría entre $37 y $43 pero hay una pasión por el dólar atrasado. Es una enfermedad argentina. Ya la gente se había acostumbrado a que estaba en $40. Estábamos viviendo por encima de nuestras posibilidades. Se intentó gradualmente corregirlo, pero el mercado dijo un día que con esa gradualidad no llegamos más y dio un golpe. Ya está. Hay que reconocer lo que pasó y apuntar a un dólar de $40.

P: ¿Este dólar alienta a las empresas a exportar?

C.R.: La gente del FMI me decía que no se ve un repunte de la exportación fuerte. Sí se ve que hay más turismo interno y 35% menos al exterior, pero la exportación no mejora en esa relación. Yo creo que es porque la pyme argentina no le tiene confianza a la exportación. La pyme piensa que el mercado es el argentino y que no entre nadie. “El mercado es mío”, piensan, y que el esfuerzo para la exportación lo hagan las grandes empresas. No hay una cultura de exportación. También es cierto que si una pyme había hecho un cálculo con un dólar a $40, menos las retenciones, le queda en $37 y que empieza a exportar fuerte y después se encuentra con que baja a $36, menos 3 puntos de las retenciones, se está de vuelta en un dólar de $33 o menos, se plantea si le conviene volcarse a la exportación. Más si se sabe que muchos políticos quieren atrasar el dólar. Así no es posible. La exportación tiene que ser un negocio interesante.

P: El Gobierno dice que las retenciones son malas pero las aplica igual…

C.R.: Era una emergencia porque el mercado no estaba más creyendo en el gradualismo. Ahora se está creyendo en el déficit cero y en una política monetaria durísima, pero no tiene sentido si lleva de vuelta a la baja del dólar. En ese caso estamos en la misma. Ahora, la retención se puso uniforme a toda la economía, es como un impuesto general pero no a las exportaciones. Si se empieza a ponerle a uno si y a otro no, ya es distinto. Se sabe que dentro de dos años se sacan. Es lo que quiere Macri, lo que quiere Dujovne, lo que quiere Sica…

P: ¿Qué pasa si gana el kirchnerismo?

C.R.: Son más de ochenta años de decadencia argentina. Sería otro período de decadencia. No nos sorprendería. No es sólo el kirchnerismo, Desde entonces se empezó a hacer todo mal. No hay ejemplo en el mundo de un país que haya sido muy rico, como la Argentina de comienzos del siglo pasado, y que haya caído a la mediocridad total. Estamos ante la primera vez de u intento serio de cambiar el país.

P: ¿Ve al Gobierno firme con el cambio?

C.R.: Estuve hablando con Dujovne, ahora que están discutiendo el pacto fiscal, y me dijo que sobre la cuestión de Ingresos Brutos estuvo muy decidido, se mantuvo absolutamente firme. No se vuelve atrás, me dijo. Es uno de los peores impuestos que puede haber. En Europa desapareció en los años 60. Dujovne le dijo que sobre eso no se transa. Eso es bueno.

P: ¿Es una señal para generar confianza?

C.R.: Hay que empezar a tener una visión de un país normal y serio. Si se dice en un blanqueo que después bienes personales van a bajar de 0,50 a 0,25 y, una vez que la gente trajo la plata se lo aumentan…Puede ser que le salga bien esa vez pero están reduciendo las futuras inversiones. La gente afuera dice que la Argentina no es creíble. Promete una cosa, viene una tonelada de plata del blanqueo y después se ríen y dicen que lo que prometieron era un chiste.

P: ¿Cree que el Gobierno llegará a las elecciones con la situación controlada para tener chances de ganar?

C.R.: Creo que va a ganar de vuelta Cambiemos porque del otro lado no hay una propuesta que le guste a la gente. En el interior lo que están haciendo son cosas muy importantes. Están haciendo obras buenas a precios competitivos. Están cambiando el país. Se ve una apertura. Por eso no luché contra las retenciones generalizadas y eso que fui uno de los que más luchó para que las sacaran cuando llegó Macri.

P: Se lo ve muy optimista…

C.R.: Hay mucho potencial para el futuro. Vaca Muerta es un yacimiento espectacular que va a darle a la economía argentina un impulso enorme, el campo sin sequía va a ser otra cosa diferente a lo que fue el año pasado. No vamos a ver un crecimiento espectacular, porque todavía faltan las grandes inversiones, pero vamos a ver un país que crece un poco. Estamos avanzando. Por eso creo que va a renovar Cambiemos. Esta es mi sensación. Si no renuevan será la Argentina que ya sabemos. Hay algunos gobernadores muy sensatos que quieren que les dejen un país para seguir avanzando, No son muchos. Esperan eso de acá a cinco años -porque el cambio el año que viene es demasiado peligroso- haya un país más ordenado. Estamos en el camino correcto. Las leyes impositivas que se hicieron van en el camino correcto, más lento de lo previsto pero están bien. La ley previsional controla que no se desboque la parte previsional. En la parte laboral hicimos casi nada. En eso Brasil avanzó mucho. El Gobierno quiere hacer la reforma laboral. Veremos si llega un momento en que se pueda hacer. El obrero, en México, de lo que le cuesta a la compañía, le va el 85% al bolsillo. En nuestro sector, le va 46%. El resto desaparece en contribuciones, aportes y demás. Hay cosas para hacer. Después está la infraestructura y en eso está haciendo mucho. Si dentro de 10 años va ir un camión detrás de otro manejados por una computadora, ya no habrá tres choferes arriba. Eso será otra cosa. No podemos tener un sistema de logística arcaico que cuesta más. Hoy en día tenemos compañías como Globant, Despegar, que son unicornios. Podemos estar también a la vanguardia de la logística. Para todo eso tiene que haber una apertura de la economía sino la inflación no la vamos a controlar.

P: ¿La industria argentina soporta una apertura de la economía?

C.R.: Obvio que la soporta. Habrá que hacer un esfuerzo y ser más eficientes. Esta crisis es muy dispar. No es como 2002, que tiraron glifosato sobre todo el país, Acá hay algunos con glifosato pero otros que están creciendo. Algunos dicen yo crezco pero mi competidor cae. La economía capitalista se basa en que si uno hace las cosas bien, innova e invierte y otro no, tendrá problemas. Es así. Hay sectores que no les va mal. Hay algunas empresas que no se actualizaron y yo les pregunto, ahora, con el dólar de $40, ¿no podés exportar? ¿Yo, exportar? -me dicen- No. Quiero que nadie venga a competir a mi mercado. Bueno, no es esa la idea de un mundo global y hacia dónde estamos yendo.

P: Usted en un momento dio un ejemplo sobre el precio de la lata de tomate…

C.R.: Ese ejemplo me hace pelear con una empresa argentina muy importante. Pero es muy gráfico. Para no pelearme con ellos tengo para darles otro ejemplo, el de la lata de espuma de afeitar. La espuma que tenemos acá es casi agua, la de Miami te llena la mano. Allá salía u$s1,05. Acá estaba en u$s3,40. Pero la espuma de afeitar se hace en Brasil. Entonces nosotros, los argentinos, estamos subvencionando a Brasil que nos manda un producto inferior a mayor precio y que lo fabrica Brasil.

P: En Brasil ahora hablan de bajar aranceles.

C.R.: Ojalá bajara los aranceles. Es un país con los máximos aranceles. Nosotros también. Pero tendríamos que ser nosotros, que no tenemos la ventaja de una gran mercado interno que permita una economía de escala, los que impulsemos bajar los aranceles pero, si Brasil los baja, es muy bueno porque nos va a arrastrar a nosotros también. Hace 20 años que vengo proponiendo hacer lo mismo. Las fábricas locales no van a cerrar, van a tener que integrarse al mundo y ser mucho más sólidas. No estar sólo al servicio de Brasil, que nos domina como mercado y Argentina está pendiente y no hace nada que no diga Brasil. Paraguay y Uruguay hace 20 años que están tratando de escaparse un poco de esta situación.

P: En la Argentina, tradicionalmente, la competitividad se busca vía devaluación pero eso trae inflación que golpea más a esa gente…

C.R.: Europa devaluó 70% y tiene 0% de inflación. México devaluó 80% hace cuatro años y tuvo 0% de inflación. Brasil también devaluó y la inflación no se movió mucho. En la Argentina es la primera vez que vemos una desintermediación entre el dólar -que pasó de $20 a $40- y el costo de vida es de 40%, que es altísimo pero, por lo menos, vemos separación. Basta de este mito argentino que si se devalúa todos los costos tienen subir. Una textil de Catamarca, cuando el dólar pasó de $20 a $27, empezó a recibir de vuelta llamados de Brasil para comprar productos.

El dólar en 40 pesos es muy interesante para muchas cosas. De hecho, los viajes al exterior bajaron hasta 40 por ciento. Bariloche y Mar del Plata están llenos de turistas. Y el turismo crea mucha mano de obra. Los servicios crean mucha más mano de obra que la industria, se sabe. Nos guste o no. En un hotel hay más de una persona por cada cliente. En el Buenos Aires Desing están hablando de 1.000 personas, es el equivalente a una fábrica nuestra. Por eso nos sirve a todos que el dólar sea competitivo, para los servicios, el comercio y la industria.

De hecho, los reintegros extra Brasil son mucho más interesantes que los reintegros por Brasil. Creo que el país va hacia esto, creo que tenemos que hacer una reeducación sobre la exportación.

P ¿Por qué cree que los gobiernos en algún momento se tientan con dejar atrasar el dólar?

C.R.: Para mí, los ministros del área económica que me parecen más importante, Dujovne y Sica, han dicho públicamente y bien claro: no queremos que se atrase el dólar. Ahora los ministros del área política tienen una mirada diferente. Hay que aprovechar la situación tras la devaluación para incentivar las exportaciones. Armar una agencia de exportaciones eficiente, dar crédito para exportar que no está penado.

P: Pero la mentalidad también hay que cambiarla en algunas compañías grandes.

CR: Lo que se viene, aunque lento, es que nosotros en los insumos difusos no podemos darnos el lujo de pagarlos más caros de lo que lo pagan otros países. Chapa, aluminio, plástico. Eso no puede ser, hay que abrir la competencia.

P.: Dujovne dijo que con este ajuste otro gobierno no hubiese durado..

CR.: Un poco de razón tiene. Me hubiese encantado durar con el gradualismo hasta las próximas elecciones. El problema es que el mercado a cierto momento, como a los dos años y medio de gradualismo le dijo chau, no te creo. Y cuando el mercado te dice eso vas a tener que tomar medidas draconianas. Yo admito que admiraba por como podían manejar con gradualismo la situación de apertura de cambio fiscal, las leyes que se votaron van todas hacia el camino correcto. La verdad es que se están manejando bien, aunque está atrasado el cambio. Pero de golpe le saltó todo. Y fue por una pequeña reforma en los valores de Lebac cuando el gobierno le dijo a los extranjeros le pongo un impuesto. Ese día se fueron todos. Y ahí la reacción del Banco Central fue vender dólares para mantenerlo barato. Así, lo que salieron de Lebac pudieron comprar dólares baratísimos. Se fueron 7.000 millones de dólares. Cuántos argentinos usan plazo fijos. Yo nunca en mi vida compré bonos argentinos, no creo que vaya a hacerlo, aunque nunca se sabe, pero es mejor comprar Letes que un plazo fijo porque no paga impuesto. Pero la verdad es que los argentinos no tienen ganas de ahorrar en pesos. Ahora hay un pequeño repunte pero es solo especulativo.

Lo peor de esto es que cuando empiezan a pensar que el negocio ya no es tan atractivo se vuelven al dólar y te dan un golpe en la cotización.

Por eso no se puede mantener el dólar barato con tasas de 71%, hay que mantener la tasa un poco arriba de la inflación prevista, que si es de 45% la tasa tiene que estar en 50%.

P.: ¿Se puede sostener el gobierno hasta diciembre de 2019 con un mercado que no le cree?

CR.: Yo creo que ahora le mercado le cree bastante al gobierno. El punto es que al tirar glifosato que es la tasa de 71% durante tres o cuatro meses eso mata la economía real. Hay preocupación, la gente del FMI está preocupada. Ahora hay dos informaciones clave: que la inflación está en serio bajando con violencia, para enero y febrero. Es la mejor noticia porque a la gente de menores recursos la inflación la mata. Y la segunda información es que han comenzado a bajar la tasa de interés. Si el gobierno no le tuviera tanto pánico al dólar podría tener la tasa de interés en un nivel más lógico. Si para enero baja la inflación y la tasa de interés podremos ver un marzo mucho más interesante. Igual, esto no implica que el país esté arreglado, harán falta 10 años para que se arregle el país.

P: -¿En este escenario, cuando llegarán la inversiones que generarán empleo?

CR.: Harán falta tres o cuatro años por lo menos. Se tiene que ver primero un país que crece, se estabiliza y cree en lo que hace.

P.: ¿Y por qué cree que Macri habló de lluvia de inversiones?

CR.: Eso fue un error. Hay que ver qué le aconsejó decir Durán Barba. Es que afuera se ve un cambio enorme en la Argentina. Y los empresarios se interesan, pero antes de poner la plata quieren ver que sea lógico todo lo que se está haciendo. Con un dólar a 20 pesos se preguntaban en qué voy a invertir. Tampoco es lógico que un país tenga una inflación superior al 6 por ciento anual. Salvo Sudán, Irán y Venezuela. Los empresarios en el exterior elogian mucho a Macri al ver un país que está cambiando, pero también hacen cuentas. Ven un sistema impositivo que tardó tres años en empezar a eliminar impuestos distorsivos, pero aparecen otros impuestos que no estaban previstos. El sistema laboral tampoco cambió, sigue siendo con los sindicalistas que mandan y bonos obligatorios que se ordenan desde el Estado. Esto de que el Estado te indique el aumento que tenés que darle a tus obreros es algo que no existe en ningún país, salvo en Venezuela o Cuba.

• “El precio de los autos está influido por los sobrecostos impositivos”

Periodista: ¿Qué responde a los que dicen que los autos en Argentina son caros?

Cristiano Rattazzi: Hay que ver los impuestos que hay en el precio de un auto en Argentina. Si sacamos el impuesto, son más o menos iguales en todos lados. Especialmente en Brasil donde vienen muchos autos y no tenemos impuesto de importación. Acá tenemos sobrecostos, pero impositivos. Depende mucho de la política comercial. Eso es fundamental en el precio de un auto.

P.: ¿Está agotado este esquema, en el que la Argentina y Brasil sólo se pueden vender autos mutuamente porque no son competitivos?

CR.: Evidentemente se va a tener que reformular la visión de las fábricas. Ya hay fábricas que tenemos un proyecto exportador, lo que va a haber que hacer buscar otros mercados, no solamente Brasil. Algunas ya lo están haciendo muy bien. Si se abre el acuerdo con Europa y si volvemos a ser más competitivos con México podemos ir a otros países. Desde nuestra fábrica, como la que tenemos en el sur de Italia, en Serbia o en Turquía, podremos llegar a todo el mundo. En vez de hacer 80.000 autos por año, para venderle principalmente a Brasil, podríamos hacer 150.000 para exportar a varios países. Esto lleva un tiempo de transformación pero no tanto. Brasil no exporta en este momento a nadie. Si no hacemos algo, se cae con nosotros.

P.: ¿Con una apertura, no se irían las terminales automotrices a Brasil? Tienen escala, costos más bajos y la mayoría de las autopartistas.

CR.: Nosotros, con el Cronos, tenemos más del 50% de autopartes locales.

P.: Me refería al sector.

CR.: Yo hablo de mi compañía porque, si tenemos que seguir siempre al último de la clase, no vamos a ningún lado. Tendrá que haber una reforma y se verá como se reestructura. Por ejemplo, se cierra el shopping Buenos Aires Desing. Alguien decidió que no era rentable y que ese predio se destinará a otra actividad. El mundo evoluciona. No sé si quedarán las 12 fábricas que hay en la actualidad. Estoy seguro de que alguna otra marca quedará. La nuestra va a quedar abierta a todo el mundo y no encerrada con Brasil. Es una buena fábrica y muy moderna y nos conviene tenerla en la Argentina si el costo argentino es razonable. No digo que tenga que ser el más barato del mundo pero hubo un momento que nuestros salarios eran 100% más altos que Brasil y 150% que México y similares a los que se tienen en Alemania. Cuando llegó esa información a Italia, me dicen: “Repítame, ¿el costo de Argentina es igual al que tenemos en Italia o Alemania?” Es insólito. Hoy no se puede hacer pero, en cinco o seis años, hechas las reformas para un país normal, se va a ir especializándose en algunas actividades, con salarios más altos. Hoy, si pretendemos tener salarios más altos para hacer algo que en otro país se hace a la mitad, no vamos a vender ni manzanas. Cuando el dólar estaba en $20, en la comparación regional, se veía claro. Ahora, es un dólar normal.

P.: Australia fue un país que tenía industria automotriz pero, como era ineficiente respecto a otros países, decidió cerrarla.

CR.: Chile también decidió sacarlas, Serbia y Turquía decidieron ponerlas, Polonia tiene fábricas muy eficientes. México es un productor de autos formidable. Brasil está más o menos pero esperemos que vuelva a serlo porque fue un buen productor de autos. Vamos a ver qué sucede pero no creo que en la Argentina pase eso porque sabemos fabricar autos, tenemos obreros capacitados, tenemos buenas fábricas. No hay ninguna razón para que cerremos. Ahora, si encontramos actividades más eficientes para sacar ese 30% de pobres que tenemos, bienvenido. Pero, por el momento, los que ayudamos a crear trabajo de calidad que puede ayudar a esta gente somos nosotros.

Entrevista de Horacio Alonso y Jorge Velázquez

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