Economía

FIDEICOMISOS ELUDEN LELIQ; PYMES APROVECHAN (ALGO)

Por Julián Guarino
En un contexto complejo donde la recesión económica y la inflación plantean no pocos desafíos a los distintos actores económicos, las emisiones en el mercado de capitales parecen haber registrado una merma importante, especialmente en aquellas cuyos activos subyacentes son préstamos personales y de consumo. Sin embargo, contrariamente a lo que podría pensarse, las emisiones de fideicomisos son sobredemandadas por dos razones: por un lado, existe un mayor flujo inversor; por otro, tasas que cierran por debajo de las referencias que impone el Banco Central (BCRA).

La decisión del BCRA de desandar el camino iniciado con las Lebac para que los bancos reemplazaran a los inversores particulares, y posteriormente los límites puestos a las entidades financieras para la tenencia de Leliq, parecen haber generado cambios con respecto a las tasas de interés que le sirven de referencia a esta plaza. Mientras en 2018 la referencia obligada eran las Lebac, cuyo stock pareció comprometer la política de la entidad rectora, ahora las Leliq y la tasa Badlar plantean un escenario que pareciera ser algo distinto, sobre todo para aquellos que buscan financiamiento y miran de reojo los vaivenes del BCRA con la tasa de referencia.

Un informe de la firma Crediayuda señala que “el impacto que la suba y baja de las Leliq tiene sobre cada una de las líneas en el mercado de capitales, tanto sobre los depósitos como sobre las líneas de crédito, ha comenzado a variar en función de la coyuntura y la liquidez, si bien el mercado permanece sobredemandado en muchas ocasiones especialmente en las emisiones de fideicomisos”.

Para Alejandro Bedoya, subgerente general del Banco de Valores, el dato más importante es que buena parte del mercado de capitales y especialmente en los fideicomisos, ya no sólo toma como referencia la tasa Leliq, sino también mantiene en su monitor la tasa Badlar de depósitos de plazo fijo de más de $1 millón. “Esto hace que en gran medida exista cada vez mayor afluencia de inversores y puja por las emisiones que se realizan”, sostiene.

Por un lado, desde octubre de 2018, cuando la tasa de regulación monetaria se ubicó por encima del 71% anual a 7 días, la renta de estos instrumentos comenzó a bajar hasta un promedio de 57% anual en enero de 2019. Posteriormente, esa tasa descendió a 48% en la primera quincena de febrero (aunque tocó 44%).

Sin embargo, desde los últimos días del mes pasado comenzó a subir nuevamente hasta llegar la última semana a un 64% promedio para contener la suba del tipo de cambio.

Un dato relevante es que la distancia entre tasa de los plazos fijos y de las Leliq parece haberse distanciado. Hace un mes las Leliq pagaban casi 49%, unos 8 puntos porcentuales más que la tasa Badlar (40%). La última semana, esa distancia era de casi 20 puntos (63% para las Leliq vs. 42% para la Badlar).

Según Bedoya, el año pasado el mercado había sufrido el crowding out de las Lebac. “Sin embargo, los límites a esas emisiones primero y después las nuevas limitaciones para las Leliq, redireccionaron el financiamiento a mercados como el del fideicomiso”, señaló.

Por ejemplo, hace dos semanas se emitió el FF Decréditos XV por $196 millones a una tasa del 42% (mientras la Leliq se ubicaba por encima del 45%). Damián Levy, presidente de Decréditos, una firma que ofrece fondeo para el negocio de la venta de vehículos, sostiene que incluso esa emisión fue sobredemandada por encima del 50%, lo que demuestra el interés que representa el mercado.

La última semana, se emitieron el FF Megabono Crédito 202 por $463 millones con una tasa de corte de 51% y una sobredemanda del 40% (calificación AAA). También se colocó el Consubond 152 por $714 millones y una tasa de 50,50%.

Para Bedoya, “las cadenas y los fiduciantes están haciendo bien su trabajo porque mantienen una diferencia con respecto a las tasas que le sirven de guía y eso preserva el negocio para que la mora no sea elevada”.

Fuente: ámbito.com

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