Julio Ferreyra es el postulante por el Frente Justicialista. Puso en duda los 30 mil desaparecidos y sembró sospechas sobre el Banco de Datos Genéticos.

Cuando la política contemporánea jujeña ya había mostrado su peor cara de la mano del gobernador Gerardo Morales y su laboratorio para la persecución de opositores –con Milagro Sala como excluyente prueba piloto–, otro escándalo asoma en la escena política local y amenaza con expandirse a la nacional, esta vez desde las filas del peronismo. Tras la designación del octogenario Julio Ferreyra como candidato a gobernador por el Frente Justicialista –un afiliado al PJ que durante casi dos décadas se desempeñó como director provincial del Registro Civil–, empezaron a trascender públicamente declaraciones que lo definen como un negacionista de los años más oscuros de la historia argentina. Por ejemplo, al poner en dudas –durante un programa de televisión de Canal 2 de San Salvador de Jujuy, de agosto del año pasado– la existencia de los 30.000 desaparecidos en la Argentina, dato convalidado no sólo por la Justicia y los organismos de derechos humanos en el país, sino hasta por el propio sistema de las Naciones Unidas.

“La vez pasada un abogado del que no voy a citar el apellido comentó sobre los desaparecidos y dijo palabras ofensivas para con los militares”, dijo entonces Ferreyra en el programa, que ahora circula intensamente por redes sociales. “Yo levanto la vista y le pregunto: dígame, ¿30 mil desaparecidos adónde? ‘Pero director, es público’, me dice. Si está escuchando va a saber que estoy hablando de él. Ahí le digo, ¿usted se recibió de abogado leyendo las paredes o leyendo libros? Porque los libros dicen otra cosa. Acá hay una parte que pagó culpas y otra que no”, cerró su explicación el ahora candidato justicialista.

“Se instalan cosas que son mentiras como ciertas, y cosas delicadas. Hay una facción que defiende esa mentira y otra que no está de acuerdo con eso, pero es timorata y no se anima a discutir. Por ejemplo, en el caso de los desaparecidos”, aclaró Ferreyra.

En la misma entrevista, realizada por el periodista Andrés Mendieta Ulivarri en el programa “Extraños en la noche”, Ferreyra puso en duda la calidad de los exámenes de ADN realizados en el Banco de Datos Genéticos, la herramienta que permitió almacenar y analizar la información genética que posibilitó a las Abuelas de Plaza de Mayo recuperar decenas de nietos que habían sido apropiados y cuya identidad había sido fraguada.

“Alguna vez habría que investigar qué se hacía en el Hospital Durand con los ADN”, disparó para sembrar sospechas. Y para argumentar su postura relató que “a un guardiacárcel tenían la intención de quitarle sus dos hijos porque supuestamente no eran de él. El hombre se entera y va al juez a pedir que le hagan un ADN a él, a su señora y sus hijos. Se los hicieron y dieron 98,9 por ciento que eran sus hijos legítimos. Y una señora muy señorona que permanentemente aparece por la tele hablando, perdió los estribos diciendo ¿por qué no le hicieron los estudios en el Durand? ¿Y cuál era el interés de ella? Que los resultados fueran otros”.

Hasta el momento en que fue ungido candidato no se había levantado públicamente ninguna voz condenatoria de los exabruptos que, por otra parte, repitió en diferentes radios locales.

Para Carolina Luna, hija de desaparecidos y miembro de la Asociación HIJOS de Jujuy, “Ferreyra representa en materia de derechos humanos el pensamiento político del actual gobierno nacional. Está queriendo instalar nuevamente la teoría de los dos demonios a través de su discurso público en el que dice que no fueron 30 mil los detenidos desaparecidos. Este señor tiene un perfil misógino, homofóbico y xenófobo, y a los que militamos los derechos humanos nos preocupa que una persona así sea candidato a gobernador de la provincia. Demasiado tenemos ya con este presente que tampoco es prometedor en materia de derechos humanos para que se agregue un personaje de características mucho más agresivas”.

Hace unos pocos meses, tras ser desplazado del Registro Civil por Gerardo Morales, Ferreyra se envalentonó, armó un partido y tras evidenciar cierta medición favorable en sondeos de opinión locales, fue seducido por el justicialismo local, que decidió prescindir del candidato que hasta entonces postulaba –Adrián Mendieta, el intendente de El Carmen que por ciertas limitaciones no movía la aguja– y lo adoptó como propio.

La curiosa decisión fue tomada por el acaudalado titular del PJ de Jujuy, Rubén Rivarola, actual legislador provincial, ex diputado nacional y propietario del diario El Tribuno de Jujuy. Rivarola “invitó” a Mendieta a bajarse de su candidatura, quien enseguida concretó el renunciamiento y terminó siendo candidato a la vicegobernación.

“Estamos armando un equipo de trabajo donde las condiciones las pongo yo”, había advertido Ferreyra a mediados de marzo en otro programa de televisión, al presentar “su grupo político nuevo en el que la vieja política no está inserta”.

Claro que a poco de ser ungido candidato por el PJ, y apelando a prácticas ancestrales en la política, Ferreyra intentó meter mano en la lista de candidatos a legisladores provinciales, para ubicar en los primeros lugares a su hija Mariela e intentar desplazar a la actual diputada nacional Carolina Moisés y Luis Cabana, titular de UPCN Jujuy y en la actualidad legislador provincial.

Para ese efecto, presentó una nota formal a la conducción del Partido Justicialista en la que se plantó: “Si desean cambiar la prioridad en el orden que les corresponde están en el derecho de hacerlo. La condición sino qua non de esta lista es respetar a los míos”, escribió.

Según trascendió entre participantes del espinoso cierre de listas, Ferreyra objetó a la diputada nacional Moisés por su condición de feminista, por defender el matrimonio igualitario, por haber votado a favor de despenalizar el aborto y además porque es madre soltera.

Además de la lista oficial del PJ, el peronismo jujeño ofrecerá al electorado otra opción, que es encabezada por el senador nacional Guillermo Snopek, uno de los laderos de Miguel Pichetto en la Cámara Alta.

En tanto, el Frente Cambia Jujuy repetirá su formula y Gerardo Morales intentará renovar su mandato por otros cuatro años junto a su ladero Carlos Haquim.

Fuente: pagina 12

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